Toxicomanía: del control estatal al estigma social en México

Ilustración conceptual sobre Periódico Toxicomanía

¿Qué es la toxicomanía?

Toxicomanía no es solo una palabra vieja para “adicción”. Es un concepto cargado de historia, de violencia simbólica, de medicina moralizante y de control estatal. Nació en los discursos médicos y jurídicos del siglo XX para nombrar aquello que se escapa de la norma: el cuerpo que desea demasiado, que busca el exceso, que cruza los límites del placer permitido.

En esta entrada queremos desmontar la palabra, observar sus capas, y leerla no solo desde lo médico, sino desde lo cultural, político, colonial, sexual y urbano. Porque en lugares como la Zona Cero de la Ciudad de México, toxicomanía no es solo un diagnóstico: es una historia silenciada que urge contar.

Dejar de considerar las adicciones como un delito

En 1940, último año de su mandato como presidente, Lázaro Cárdenas promulgó un Reglamento Federal de Toxicomanías en el que se eliminaron diversos decretos punitivos que consideraban el consumo, posesión y venta de drogas como un delito.

El paradigma de este reglamento dejó de considerar a las personas con problemas de abuso de drogas como criminales y las pasó a la categoría de enfermos. Asimismo, esta nueva normativa hizo que el Estado monopolizara la venta de fármacos considerados drogas, por lo cual el tráfico ilícito continuó siendo perseguido por la ley.

Con la puesta en marcha del Reglamento Federal de Toxicomanías se abrieron dispensarios que estaban a cargo del Departamento de Salubridad Pública y cuya meta era suministrar dosis, a manera de tratamiento, a las personas que tenían dependencia a alguna sustancia psicoactiva. El primero de estos dispensarios se ubicó en la Ciudad de México

Orígenes de la palabra: Medicina, control y castigo

El término toxicomanía proviene del griego toxikon (veneno) y mania (locura, impulso desbordado). Fue usado por primera vez en Europa en el siglo XIX, pero cobró fuerza en México especialmente en los años 30, cuando el país enfrentaba el uso creciente de morfina, heroína y cocaína

¿Qué implica la palabra?

  • Asocia automáticamente el uso de sustancias con una patología mental.
  • Sugiere que el deseo por alterarse está siempre relacionado con la enfermedad, la debilidad o la degeneración.
  • Convierte el placer, la exploración o el uso ritual en síntoma de una falla.

Fue utilizada por médicos, psiquiatras, policías y legisladores para crear una narrativa de que quien consumía no podía pensar por sí mismo, y por tanto debía ser internado, curado o vigilado.

Toxicomanía en México: De la utopía regulada a la guerra

México tiene una historia poco conocida y profundamente contradictoria con las sustancias. En 1931, se promulgaron las primeras leyes antidrogas modernas, pero solo unos años después, en 1940, se intentó algo impensable hoy: legalizar y regular el consumo de drogas, bajo una lógica médica y no penal.

El experimento de Leopoldo Salazar Viniegra:

  • Médico psiquiatra que desafió el discurso moralista sobre la droga.
  • Sostenía que la toxicomanía era una enfermedad tratable, no un crimen.
  • Proponía dispensarios médicos donde los usuarios pudieran obtener sustancias de forma controlada.

¿Qué ocurrió?

  • El modelo duró apenas un año.
  • Fue saboteado por presión del gobierno de EE.UU. y por intereses farmacéuticos y políticos.
  • Se impuso entonces una lógica de criminalización total, que persiste hasta hoy.

Harry Anslinger, jefe del Buró Federal de Narcóticos, agencia predecesoras de la DEA, puso punto final al experimento mexicano. A pesar del éxito del experimento de pocos meses, las sanciones establecidas asfixiaron el proyecto. En la segunda mitad de 1940, México inició una guerra contra las drogas que continúa hasta el día de hoy. Así, la toxicomanía dejó de ser una condición tratable para convertirse en una identidad penalizada.

Toxicomanía y clase social: ¿quién puede drogarse?

En la narrativa dominante, no todos los cuerpos que consumen son igual de peligrosos. La toxicomanía como idea castiga al pobre, al racializado, al callejero, mientras que otras formas de consumo pasan desapercibidas.

Doble moral del consumo:

  • El joven rico que “microdosea” para ser más creativo no es toxicómano.
  • La persona en situación de calle que inhala solventes sí lo es.
  • El club queer donde se usa MDMA puede verse como “liberador”.
  • El barrio popular donde se fuma piedra es visto como amenaza.

Esto revela algo claro: no se castiga la sustancia, sino el cuerpo que la habita. El estigma social entorpece el apoyo público, la financiación, la aceptación y el éxito de TODAS las políticas y programas destinados a ayudar a las personas que consumen drogas.

Toxicomanía como resistencia: ¿y si el problema no soy yo?

En los últimos años, ha surgido un discurso crítico que cuestiona la idea misma de la toxicomanía como enfermedad individual. Desde el feminismo, lo queer, lo decolonial y lo psicoactivo, se empieza a pensar en el uso de sustancias como una respuesta a un sistema hostil.

Nuevas preguntas:

  • ¿Qué pasa si consumir es una forma de habitar un cuerpo negado?
  • ¿Y si drogarse es una forma de sentir lo que el mundo no permite sentir?
  • ¿Quién decide qué es saludable y qué no?

No se trata de romantizar el consumo, pero sí de quitarle el estigma y devolverle complejidad. Nombrar la toxicomanía como política: como campo de batalla, no de vergüenza.

Los medios de comunicación se centran en las drogas ilegales, pero el mayor problema de salud de México son las drogas legales como el alcohol, el tabaco y los inhalantes. La sociedad es demasiado tolerante con estas drogas y facilita que estas se consigan.

Repensar, reescribir, resistir

Hablar de toxicomanía no es hablar de “drogas”. Es hablar de cómo nos ven, cómo nos juzgan, cómo nos castigan. Es hablar de cómo los placeres se convierten en diagnósticos, de cómo los cuerpos disidentes se convierten en expedientes.

Hoy, más que nunca, necesitamos otras narrativas. Que hablen del dolor, sí. Pero también del deseo, de la búsqueda, de la creatividad, del cuidado, del uso autónomo y del derecho a existir sin pedir permiso.

Porque no hay nada más tóxico que un sistema que te obliga a callar lo que sientes. La historia de la toxicomanía en México es un reflejo de los cambios sociales, políticos y culturales que han marcado la relación del país con las drogas.

Desde el intento de regulación estatal en 1940 con el Reglamento General de Toxicómanos, hasta los debates sobre legalización y los desafíos impuestos por el narcotráfico en el Triángulo Dorado, estos documentos nos permiten comprender cómo la política de drogas ha evolucionado frente a influencias internacionales y necesidades internas.

Analizar estos textos nos invita a reflexionar sobre el impacto real de las leyes, la importancia del contexto histórico y la necesidad de enfoques integrales y humanos para enfrentar el tema de las adicciones. Conocer este legado es fundamental para entender el presente y construir alternativas más justas y efectivas en el futuro.

En México, muchas veces el sistema llega temprano para castigar con redadas y arrestos arbitrarios, pero llega muy tarde cuando se trata de ofrecer cuidados dignos o información sin juicios. Aquí no fingimos sorpresa: el estigma no es un error del sistema, es parte de su diseño.

El limbo jurídico en el que vivimos —donde consumir no es delito, pero poseer la sustancia para hacerlo sí— le regala a las instituciones el poder de extorsionar, criminalizar y segregar. No por riesgo real, sino por prejuicios de clase y raza.

En 1940 México ya había imaginado otro camino. La llamada “utopía regulada” del Dr. Salazar Viniegra demostró algo incómodo para el poder: cuando se trata a los usuarios como personas con derechos, el mercado negro pierde fuerza y la dignidad vuelve al centro.

El sistema nos enseñó a sentir vergüenza. Nosotros venimos a cambiar el relato.

En el camino hacia una política de drogas más humana, la brújula es clara: la dignidad no se negocia. No se trata de dejar de consumir para valer. Se trata de valer, consumas o no.

En las próximas entradas hablaremos de:

  • Mujeres y estigma: la doble condena social.
  • El cuerpo como trinchera: tatuajes y supervivencia.
  • La ciencia contra el prejuicio: el legado de Salazar Viniegra.
  • El limbo jurídico: cuando la ley fabrica el riesgo.

El estigma es el muro que impide que la ciencia se convierta en bienestar.

Archivo Subterráneo Zona Cero

Archivo Subterráneo · Toxicomanías

El debate actual sobre drogas en México no surgió de la nada. Desde principios del siglo XX existen documentos, decretos y estudios que muestran cómo el Estado, la medicina y la política han intentado responder al consumo de sustancias. Este archivo reúne algunos materiales fuentes que ayudan a entender ese proceso.

Documentos y estudios históricos

Este contenido existe para comprender, no para juzgar. Comprender también es una forma de cuidado colectivo.