Drogas y su clasificación : qué son, sus tipos y cómo cuidarte
Lo que no vemos sobre las drogas
Caminar por la Ciudad de México es enfrentarse a una realidad que a veces no queremos ver, pero que ahí está, en cada esquina. Las sustancias no son algo ajeno o de "ciertos grupos"; están en la oficina, en la fiesta del fin de semana y en el botiquín de la casa.
En la capital, el consumo de marihuana ha subido notablemente, especialmente entre estudiantes, y el alcohol sigue siendo el invitado que nadie cuestiona pero que más problemas causa.
No es el "mundo de las drogas" como algo lejano; es nuestra cotidianidad
Que es una droga (en términos simples)
Si quitamos los tecnicismos, una droga es básicamente cualquier sustancia que, una vez que entra en tu cuerpo, le da un "sentón" a tu sistema nervioso central. Te cambia cómo ves el mundo, cómo te sientes y, al final, cómo terminas actuando.
Es una molécula que engaña a tus neuronas, alterando ese equilibrio químico que te permite ser tú mismo. Puede ser algo que recogiste de la naturaleza o algo cocinado en un laboratorio, pero el resultado es el mismo: tu cerebro deja de funcionar como habitualmente lo hace.
Por qué clasificar las drogas importa
¿Para qué tanto nombre y categoría? No es por ganas de etiquetar, sino porque entender cómo se dividen nos ayuda a ver los riesgos reales que estamos corriendo. No todas las sustancias te llevan al mismo lugar ni te cobran la misma factura en el cuerpo.
Clasificarlas es como tener un mapa: te dice si lo que estás consumiendo te va a apagar el cerebro, te va a acelerar el corazón hasta el límite o te va a hacer ver cosas que simplemente no están ahí.
Clasificación de las drogas según su efecto
Aquí es donde la experiencia humana se divide. Primero están las depresoras, que no es que te pongan triste, sino que "desaceleran" tu sistema. Son como un freno de mano para tu cerebro: te relajan, te adormecen y, en dosis altas, pueden llevarte hasta un coma. El alcohol, los solventes que inhalan en la calle y los opioides como el fentanilo están en este grupo.
Luego vienen las estimulantes, que hacen exactamente lo contrario: te prenden fuego. Aceleran tu ritmo cardiaco, te quitan el hambre y te dan una falsa sensación de que puedes con todo. La cocaína, las metanfetaminas y hasta el tabaco son los protagonistas aquí.
Y no podemos olvidar las alucinógenas, que son las que te distorsionan la realidad. Cambian tus sentidos: puedes terminar "oyendo colores" o perdiendo la noción del tiempo por completo. El LSD, el peyote y los hongos entran en este viaje. También hay sustancias que juegan en varios bandos, como el éxtasis, que te acelera pero también te cambia la percepción de lo que te rodea.
Clasificación según su legalidad
La ley traza una línea que a veces parece más moral que médica. Tenemos las drogas legales, como el alcohol y el tabaco, que aunque aceptamos socialmente y compramos en la tienda, matan a millones de personas cada año. Luego están las ilegales, como la heroína o la cocaína, cuya producción y venta te pueden llevar a la cárcel.
Pero hay un punto medio muy peligroso: los medicamentos controlados. Muchos empiezan con una receta para dormir o para la ansiedad y terminan atrapados en una adicción porque nadie les dijo que esas pastillas también pueden secuestrar su voluntad.
Clasificación según el nivel de dependencia
La adicción no llega de golpe, es un proceso que te va envolviendo.
Existe la dependencia física, que es cuando tu cuerpo ya se acostumbró tanto a la sustancia que, si se la quitas, protesta con dolores, temblores y malestar real.
Pero la que a veces pesa más es la dependencia psicológica.
Es ese deseo irrefrenable, esa idea de que no puedes disfrutar de la vida, ni aguantar los problemas, ni estar en paz si no consumes.
Al final, casi siempre terminan siendo las dos, una cadena difícil de romper que te hace creer que necesitas la droga para sentirte "normal".
El error cultural: pensar que “droga” es solo lo ilegal
Nos han enseñado a señalar con el dedo al que consume sustancias prohibidas, pero nos servimos otra copa o encendemos un cigarro sin pensar que estamos haciendo lo mismo.
El error más grande es creer que lo legal no daña.
El alcohol es la droga que más daños causa a nivel social y el tabaco es la que más personas mata, pero las vemos en la televisión y en las fiestas como si fueran inofensivas. Llamar a las cosas por su nombre alcohol, tabaco y fármacos también son drogas es el primer paso para dejar de engañarnos.
Entender qué son las drogas y cómo se clasifican no es darles permiso de entrar en nuestra vida ni justificarlas. Es, simplemente, dejar de caminar a ciegas.
La información real es la única herramienta de autocuidado que tenemos para tomar decisiones que no se basen en el miedo o en la ignorancia, sino en la responsabilidad de saber qué le estamos haciendo a nuestro propio cuerpo.
¿NECESITAS AYUDA?
Buscar apoyo no es rendirse. Es cuidarte.
En un entorno que muchas veces juzga, buscar apoyo es un acto de dignidad.
Estas instituciones ofrecen orientación, escucha y acompañamiento sin estigma.
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Línea de la vida (24/7)
📞 800 911 2000 -
Alcohólicos Anónimos
📞 800 216 9231 🌐 aamexico.org.mx -
Centros de Integración Juvenil (CIJ)
📞 55 5212 1212.📱 WhatsApp: 55 4555 1212 🌐 gob.mx/salud/cij -
CONADIC / UNEME-CAPA
📞 800 911 2000 🌐 gob.mx/salud/conadic -
IAPA (CDMX)
📞 55 4631 3035 ext. 2006 🌐 gob.mx/salud/conadic -
SAPTEL
📞 55 5259 8121 🌐 saptel.org.mx